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5 de febrero de 2024Según la OMS, más del 5% de la población mundial (430 millones de personas) padece una pérdida de audición discapacitante. Además de la lógica consecuencia de disminuir la capacidad para oír sonidos, el impacto se produce muchas veces a nivel psicológico y puede afectar a la salud mental. Veamos de qué naturaleza son estos efectos en los pacientes:
La pérdida auditiva puede provocar aislamiento social
Las progresivas dificultades para participar en conversaciones cotidianas pueden llevar a la frustración y al retiro social. Este aislamiento puede aumentar el riesgo de depresión y ansiedad, especialmente en adultos mayores. Además, la tensión constante de tratar de entender lo que otros dicen puede causar fatiga y estrés.
La pérdida auditiva puede afectar a la autoestima y la identidad personal
Para la mayoría de las personas, la capacidad de la audición es una parte integral de su identidad personal, ya que es una de las principales vías de comunicación y contacto con el entorno. La pérdida auditiva puede afectar a la autoestima al impedir una interacción eficaz con lo que nos rodea. Esto puede llevar a un cambio negativo en la percepción de uno mismo y en su lugar en el mundo social.
El uso de audífonos puede ser un estigma
El uso de audífonos, a menudo necesario para quienes sufren de pérdida auditiva, puede ser motivo de estigma. Algunas personas sienten miedo a ser percibidos como mayores o discapacitados. Este estigma puede retrasar la adopción de medidas cruciales para mejorar la calidad de vida, perpetuando así el ciclo de aislamiento y deterioro de la salud mental.
La importancia de la detección temprana de los problemas auditivos
En todos estos casos, es fundamental reconocer y abordar el problema lo antes posible para tratar de mitigar todos estos efectos indeseados. Resulta importante encontrar un buen especialista, que además de tratar los aspectos estrictamente audiológicos, sepa recomendar ciertas pautas y hábitos para evitar el impacto psicológico. En casos graves puede ser necesaria la terapia, pero la mayoría de los pacientes que se pone a tiempo en manos de un especialista, puede gestionar los aspectos emocionales de manera satisfactoria. Además, la tecnología actual permite utilizar audífonos apenas perceptibles para los demás. Por último, la mayor sensibilización social sobre la pérdida auditiva, hace que cada vez sea más habitual ver personas que recurren como solución a los audífonos.
En resumen, nuestra recomendación es acudir a un buen profesional desde que aparezcan los primeros síntomas de pérdida auditiva. La detección temprana del problema puede ser clave para frenar el progresivo pero inevitable deterioro, ya que por el momento, la pérdida auditiva sigue siendo irreversible en la mayoría de los casos. El especialista debe poner el mismo énfasis en la solución médica como en la buena atención al paciente. Con este enfoque integral se puede garantizar una calidad de vida plena a quien padece problemas auditivos.





